El primer consejo que te brindaremos es que definas con precisión qué quieres hacer en casa. Hacer reformas en casa abarca desde pintar una puerta, hasta cambiar por completo la distribución. ¿En qué tipo de reforma estás pensando? Si consiste en un “lavado de cara” (pintar, cambiar el suelo o cambiar muebles) lo tienes mucho más fácil. En cualquier caso, es importante que leas con atención los siguientes puntos.

A continuación vamos a contarte en qué debes prestar atención si quieres hacer una reforma en casa y no enloquecer en el intento:

1. Contrata un buen profesional

Cuenta con la ayuda de un profesional (arquitecto, interiorista…) que te dé la confianza suficiente como para poder preguntarle cualquier duda, por pequeña o absurda que creas que sea (además de, por supuesto, diseñar el espacio con maestría). Este punto nos parece fundamental, y no es autobombo, palabra. Está claro que si lo que quieres es pintar tus paredes, no es necesario. Pero si vas más allá, te ahorrarás muchos quebraderos de cabeza.

2. Define tu presupuesto

Antes de nada, es importante que dejes claro cuál es tu presupuesto máximo para que el profesional con el que trabajas realice un diseño que se ajuste. Por experiencia, es la forma más eficaz de trabajar. A los arquitectos les encanta crear espacios maravillosos, con materiales alucinantes, que no siempre son viables. La sinceridad por ambas partes en un tema tan delicado es imprescindible.

 

3. Define tus necesidades

Puede que tengas claro exactamente qué quieres hacer o que estés un poco perdido. Es el momento de trabajar sobre ello. Haz una lista que incluya todo lo que quieres reformar y cuéntaselo a tu arquitecto. Así podrá comenzar a trabajar en una primera propuesta y comprobar también si todo lo que quieres es posible y se ajusta a tu presupuesto.

4. Exige un proyecto con alto grado de definición

Este punto es crucial para que haya fidelidad, lo que está en tu mente debes poder verlo plasmado en el proyecto con el mayor detalle posible. Esto es así. Y cuando hablamos de detalle, nos referimos a que todo lo que se vaya a hacer debe estar reflejado en el papel, vamos de lo general a lo específico:

  • Por supuesto lo más grande primero, la distribución tal como la esperabas cumpliendo con todas las necesidades que planteaste en un principio. Esto implica que debes tener también los nuevos planos de distribución de electricidad, aguas, gas y claro, los de estructuras. 
  • No debes olvidar lo importante de pensar en la funcionalidad, cantidad de tomas de corriente y lugares en donde los necesitas, puntos de iluminación y el lugar exacto, tomas de agua, climatización, dependiendo del presupuesto que dispongas puedes incorporar la climatización de los suelos de los baños, por ejemplo.
  • Luego vamos entrando en los detalles, los acabados vienen después, tipos de suelos en cada area, acabados de las paredes, colores que se utilizarán, cubrimiento de las ventanas, las puertas, en fin, en este punto se comienza a definir el estilo de la decoración que tendrás al finalizar la ejecución del proyecto.
  • Por último y no menos importante el mobiliario. Es importante que el arquitenco te entreviste muy bien es este punto para que determine cual es el estilo de decoración y muebles que prefieres.

5. No te olvides del papeleo ni las tasas

Acto comunicado en el ayuntamiento si no vas a tocar estructura ni zonas comunes (incluida fachada), o bien un proyecto visado en caso de que la reforma sea más agresiva. Sé pesado con todos los profesionales que trabajan a tu lado para que tu obra sea legal. A nadie le gusta la burocracia ni los impuestos (nosotros incluidos) pero te aseguramos que no merece la pena arriesgar en este punto. No te olvides tampoco de pagar todas las tasas correspondientes! (Sí, lo sabemos, un rollo…)

6. Busca una buena empresa constructora

Una vez que el arquitecto haya terminado el proyecto, es hora de ponerse a buscar a alguien que lo construya. Nuestra recomendación es que al menos pidas tres presupuestos: te ayudará a establecer un rango y te resultará más fácil elegir. En este punto estaría genial que te acompañara el profesional que realizó el proyecto, ya que su experiencia puede ser muy útil a la hora de valorar las diferentes ofertas. Guíate también por el boca a boca y el instinto: selecciona a quién más confianza te genere, tanto por la primera impresión (y los números, obvio) como por referencias de otras personas que hayan quedado satisfechas con su trabajo.

7. ¡Comienza la obra!

Nuestro mejor consejo es que te despreocupes. Sí, en serio. Para eso has contratado a un profesional: para que asuma todo el estrés por ti. Céntrate en elegir materiales que hayan quedado pendientes, a pensar en cómo decorarás el nuevo espacio, o simplemente cógete unas vacaciones! Cualquier duda importante te llegará, generalmente con una solución sobre la mesa. Es normal que surjan imprevistos, pero tendrás que tomártelos como parte del juego.

Nunca como un tropiezo. Consejo de expertos! ;)